Hipertensión Arterial

La hipertensión arterial es una enfermedad silente (silenciosa), pero muy peligrosa. La mayoría de las personas no saben que la padecen, ya que no tienen síntomas al experimentar un aumento de su presión arterial, sin embargo, este aumento conlleva a un marcado incremento del riesgo de sufrir eventos cardiovasculares, como un infarto o un ACV.

Pero, qué es la hipertensión arterial?
Para suplir la necesidades metabólicas de los distintos órganos, la sangre necesita transportar, a través de las arterias, oxígeno y nutrientes a los distintos tejidos. El corazón es el encargado de bombear la sangre a través de los vasos sanguíneos a todo el organismo. La presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de los vasos (arterias) al ser bombeada por el corazón.
Cuando esa presión aumenta por encima de lo normal se conoce como hipertensión arterial o presión arterial elevada.
Hay dos momentos en los que se evalúa la presión arterial, cuando el corazón late, que se conoce como presión sistólica o máxima, y cuando el corazón se relaja, conocida como presión diastólica o mínima. En los adultos la presión sistólica normal es de 120 mm Hg y la diastólica de 80 mm Hg.
Es importante tener en cuenta algunos aspectos para poder medir correctamente la presión arterial. El paciente tiene que estar en reposo, por lo menos 5 minutos antes de la toma, no haber fumado, ni haber ingerido té, café o mate en los últimos 30 minutos. Otro aspecto interesante es la posición para realizar un correcto registro, el paciente debe estar sentado, con la espalda apoyada en respaldo y los pies apoyados en el piso, sin estar cruzados. En el brazo donde se realiza la toma, no puede haber ropa que presione el mismo, el manguito debe estar a la altura del corazón, 2 cm por encima del codo y este debe tener un punto de apoyo firme. En caso de utilizar un tensiómetro digital, es recomendable que sea de antebrazo, ya que los de muñeca tienen demasiados errores de medición. Si bien todas las marcas son recomendables y precisas, la OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda la marca Omron por encima de las demás.

Se considera hipertensión arterial cuando la presión sistólica es mayor o igual a 140 mm Hg y/o la presión diastólica es mayor o igual a 90 mm Hg. La inmensa mayoría de las personas con hipertensión arterial crónica no presentan ningún síntoma, aunque en contadas ocasiones pueden presentar síntomas como dolor de cabeza, dificultad respiratoria, vértigos, dolor torácico, palpitaciones y hemorragias nasales. El hecho de no presentar síntomas, genera un reto enorme a la hora de realizar el diagnóstico y eventual tratamiento correspondiente.
El aumento de la presión arterial repercute a nivel del corazón, el cual se ve obligado a trabajar con mayor esfuerzo de lo normal. Esta sobrecarga de trabajo en forma sostenida generará engrosamiento de sus paredes y finalmente del tamaño global del mismo con el riesgo de desarrollar insuficiencia cardíaca.
En el interior de las arterias, en contacto directo con la sangre, se encuentra una capa celular conocida como endotelio. El aumento de la presión arterial genera un desgaste de dicha capa, lo que provoca depósito de colesterol en el interior de las arterias y obstrucción arterial. Dicha obstrucción conlleva a un aumento de la probabilidad de sufrir un evento cardiovascular como infarto de miocardio, accidente cerebro vascular (ACV), insuficiencia renal, ceguera y deterioro cognitivo crónico, entre los más importantes.

Grados de Presión Arterial

El riesgo de sufrir un evento cardiovascular se relaciona íntimamente con los valores de presión arterial. El aumento de la presión arterial aumenta el riesgo cardiovascular en forma exponencial, convirtiéndola en la causa de muerte prevenible más importante en relación a enfermedades cardiovasculares del mundo.
Ya que la inmensa mayoría de las personas no presentan síntomas, la mejor forma de prevenir eventos es realizar un control de la presión arterial en forma periódica. Si esta se encuentra elevada, deberá consultar a un especialista.

El tratamiento de la hipertensión arterial abarca un plan de medidas higiénico-dietéticas y, en el caso que las mismas no sean suficientes, la implementación de terapia farmacológica. Entre las medidas higiénico-dietéticas más importantes se encuentra una dieta balanceada, realización de actividad física, mantenimiento de un peso adecuado, disminución de la ingesta de alcohol, erradicación del cigarrillo, una gestión del estrés adecuada y la implementación de las medidas necesarias para obtener descanso de calidad (Nota 4 Pilares https://ciprelasflores.com/?p=6194).

Dentro de los cambios nutricionales recomendables se encuentran: disminuir la ingesta de sal a menos de 5 g al día (algo menos de una cucharilla de café por día), aumentar la ingesta de fruta y verdura, reducir la ingesta total de grasas (en especial las saturadas y las trans).
Si bien el consumo moderado de vino (una copa por día para las mujeres y una y media por día para los hombres) es antioxidante y disminuye la presión arterial, este hecho sólo se evidencio con el vino y no con otras bebidas alcohólicas, por lo que es recomendable evitar el uso nocivo del alcohol, ya que el consumo por encima de lo recomendado aumenta los valores de hipertensión arterial y el riesgo de presentar un evento cardiovascular.
En cuanto a la actividad física, es recomendable que sea aeróbica, el tiempo mínimo recomendado es de al menos 45 minutos al menos tres veces por semana.
El peso será el adecuado teniendo en cuanta la altura y fisonomía de cada individuo. El hecho de perder 5 kg de exceso de peso puede reducir la tensión arterial sistólica entre 2 y 10 mmHg.
Es recomendable abandonar el consumo de tabaco o la exposición a los productos de tabaco (Tabaquismo pasivo).
En la vida actual no es posible evitar el estrés, sin embargo, es importante poder realizar una buena gestión del mismo. La importancia de tener “un cable a tierra” reside en que este permite una descarga del estrés de forma tal que no repercuta negativamente sobre la salud. Entre los métodos más conocidos se encuentran la meditación, el ejercicio físico, ejercicios de respiración y relaciones sociales positivas, entre otros.
En el mundo, se estima que 17,7 millones de personas mueren cada año por causas cardiovasculares. Siendo que uno de cada cinco adultos tiene la presión arterial elevada, esta es responsable de causar la mitad de las muertes de origen cardiovascular. El diagnóstico y tratamiento varía según se trate de un país con altos ingresos o no. En los países desarrollados se ha logrado una reducción significativa de la proporción de personas con presión arterial elevada, lo que ha contribuido a reducir la mortalidad. En cambio, en los países de ingresos bajos, muchas personas con hipertensión arterial no saben que la padecen ni tienen acceso a los tratamientos que podrían mantenerla bajo control. El hecho de diagnosticar, tratar y controlar la hipertensión arterial debería ser prioritario en todos los países, ya que podría evitar que la población se enferme y muera por eventos cardiovasculares evitables.
Como comentario final, me resulta indispensable remarcar la importancia de controlarse periódicamente la presión arterial, disminuir el consumo de sal, aumentar la ingesta de frutas y verduras (consultar a un profesional idóneo para el diseño de una dieta saludable), realizar una buena gestión del estrés y realizar actividad física aeróbica al menos tres veces por semana.

Autor de la nota: Médico Cardiólogo Dr. Nicolás Nieves Piazza (M.N 116.399).

nnievespiazza@gmail.com

Talcahuano 1023 4to A, CABA

Te: 0114815-3054

NICOLAS NIEVES PIAZZA

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